Historia del bikini

Historia del bikini

Mosaico de los bikinis. ©Stevegeer / getty Images / iStockphoto

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Descubre la historia de esta icónica prenda de baño y cuál ha sido su evolución desde su creación en los años cuarenta del siglo pasado hasta nuestros días.

Por más que a los más jóvenes les pueda parecer increíble, el hecho de lucir un bikini en playas y piscinas como lo hacemos en la actualidad es algo que, durante una época no estaba bien visto, considerándose como toda una provocación y un acto de rebeldía no apto para mujeres “decentes”. Eran otras épocas. ¿Bienvenido, progreso!

Si bien existen pruebas que hablan de prendas similares a los bikinis de la actualidad en mosaicos italianos del siglo IV a.C. (“El mosaico de los bikinis” en Piazza Armerina (Italia), no será hasta finales del siglo XIX cuando algunas mujeres comiencen a utilizar, de forma somera, prendas de carácter similar, pero de diferente formato, que cubrían todo el cuerpo hasta las muñecas y tobillos, y de gran incomodidad al mojarse el lino o algodón del que estaban hechos, lo que dificultaba su proyección como prenda útil.

Con este precedente, la nadadora Anette Kellerman usó por primera vez a principios de siglo XX un bañador de una sola pieza que eliminaba mangas y perneras en su diseño, acabando detenida por lucirlo en público en Boston; un hecho controvertido pero que trascendió de tal forma que pocos años después comenzaron a verse piezas parecidas en algunas playas europeas, frecuentadas en aquella época por la realeza o la alta burguesía en sus vacaciones estivales.

Pero el verdadero cambio llegó un año después de acabar la Segunda Guerra Mundial, cuando Louis Rénard, un ingeniero mecánico francés que regentaba un negocio de lencería femenina heredado de su madre, presentó el 5 de julio el que se considera como el primer traje de baño de dos piezas y que dejaba al aire el ombligo, toda una insinuación en la época. Ante las reticencias de las modelos a vestir la prenda de marras.

Por temor a la opinión pública, Micheline Bernardini, una bailarina de cabaré en el Casino de París fue la primera mujer en vestir un bikini en público, en la piscina Molitor de la capital francesa, en un hecho que desde entonces aparece en casi cualquier libro o tratado de moda moderno.

En un contexto como aquel en el que la Guerra Mundial había dejado paso a la Guerra Fría y a la carrera armamentística entre USA y Rusia, el bikini debe su nombre al atolón de las Islas Marshall en el Océano Pacifico donde se llevaron a cabo las primeras pruebas de una bomba nuclear de hidrógeno. Así, inspirado por la desnudez generada en las islas por aquellas pruebas nucleares, pero también pensando en la “bomba” mediática que suscitaría la presentación de esta prenda, Rénard tomo su nombre al presentarla puesto que “iba a ser más explosivo que las bombas de Bikini”. Y fue así como surgió el nombre de una de las prendas de baño más famosas de la actualidad.

Y así fue. A pesar de que tuvo tanto simpatizantes como detractores, el bikini no consiguió popularizar su uso hasta mediados de los 50 cuando algunas actrices como Brigitte Bardot o Ava Gardner, en Europa y Rita Hayworth, Marilyn Monroe o Elisabeth Taylor, entre otras, en Hollywood, fueron fotografiadas luciendo bikinis de dos piezas que dejaban el ombligo al descubierto.

Ya en los años 60 el bikini pasó a ser una prenda popular y accesible para todo tipo de mujeres quienes de forma progresiva y con el paso de los años lo han institucionalizado como una prenda básica en cualquier vestuario femenino en nuestros días.

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Micheline Bernardini. © Getty Images

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Micheline Bernardini, Marilyn Monroe y Ava Gardner. © Getty Images

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